Día 17 – Viajes y sueño polifásico

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Hoy mis horarios se tambalearon en varios sentidos.

 

 

 

 

 

 

Después de embarcar, nos fuimos a la cama un poco tarde. Quizá el nuevo entorno y el vaivén del barco se tradujeron en unos primeros 25′ de sueño ligero.

El día anterior habíamos caminado 13.600 pasos (más o menos entre el doble y el triple de lo que hago últimamente), así que tenía las piernas mucho más cansadas, con diferencia. Una hora de sueño profundo siguió al sueño ligero. Empecé a notar una leve congestión, quizá por la debilidad de mi sistema inmunológico o por el aire de las cabinas interiores del ferry.

Total: que el cansancio, la congestión y las perspectivas del sábado me hicieron considerar si no sería mejor dormir hasta tarde. Así que me di 4h y me desperté. Como un fantasma en un barco abandonado, deambulé por tiendas vacías, cafés y bares. A veces aparecían miembros de la tripulación, me miraban con cara rara y volvían a marcharse. Algunos pasajeros que no habían podido pagar una cabina se las apañaban para acurrucarse en los sofás del restaurante y así dormir mejor. En parte era un consuelo poder disfrutar del barco y del mar (con las olas rompiendo en el puerto, a estribor en la oscuridad) sin que todo estuviera lleno de británicos gritones y borrachos. Tanto silencio, sin embargo, hizo que fuera más difícil seguir despierto. Me senté y me puse a garabatear ideas para procesar los datos de sueño.


Pero aquello duró poco: cada dos por tres cabeceaba. Sin comida, ni abrigo, ni bebida, ni ordenador, ni vídeos… y después de un día tan largo y cansado, iba a ser imposible resistir al sueño. Así que, después de 1h40′, me volví arrastrándome a la cama.

polyphasic sleeping log for Everyman

gráfica de sueño polifásico (con las fases de sueño) del 24 de marzo de 2012

Al final fue buena idea cargar bien las pilas antes de un día tan, tan largo. Hasta las 14:30h no encontramos un parque para dormir, y caminamos 26.600 pasos (¡unos 5 días en uno!). Por culpa de mi baja forma física, acabé bastante dolorido y agotado y tuvimos que volver al barco a las 21:30h, pero incluso entonces dormí mal, a ratos y sin REM. Encima, el grabador de sueño Zeo se quedó sin batería, y yo no tenía adaptador para cargarla. Total: que nos hemos quedado sin la noche del 24 al 25 de marzo. Lo siento. Y el caso es que habría sido muy interesante…, sobre todo porque dormí más de la cuenta y volví a las 5 o 6h otra vez. Ahora la cosa es saber cuánto me costará volver al horario normal en cuanto regrese a casa. Como el viaje era una sorpresa, no planifiqué mis siestas, horarios, etc. Pero por lo visto parece que, sin una planificación adecuada, el sueño polifásico se te va de las manos en cuanto fuerzas los tiempos y haces más ejercicio de la cuenta.

 

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Un Comentario

  1. ¡Que belleza de barco! Ya me han entrado ganas de estar en uno así.

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