Día 39 – Los desafíos de viajar con sueño… polifásico

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Hoy, en el día número 39 del experimento, he tenido que abandonar mis siestas por primera vez.

missed all naps due to traveling.  Here is the zeo hypnogram

Me voy a Dinamarca a una conferencia, y en ese contexto las posibilidades de echarse 3 siestas al día son escasas. Hoy me levanté temprano, despierto y listo para ir al aeropuerto. Me eché una siesta de 15′ durante el vuelo (a las 8:00), pero por culpa de las restricciones del bluetooth no pude grabarla. No fue demasiado reparadora y tampoco recuerdo haber soñado, así que debe de haber sido sueño ligero. En todo caso, tenía un montón de cosas que hacer, así que me puse a trabajar duro hasta que llegué a Copenhague.

Ahí va un consejo directo al bolsillo de los viajeros: las tarjetas SIM con internet y mensajes de texto ilimitados durante una semana suelen ser mucho más baratas que las tarifas en itinerancia. Yo me gasté unas 15 libras en un Seven Eleven y conseguí, para toda la semana, llamadas, mensajes de texto e internet ilimitado conectando el móvil al portátil y usándolo como módem (haciendo “tethering”, vamos). La tarjeta SIM caduca a los 10 días, pero para entonces ya no la voy a necesitar.

En fin: en cuanto al sueño, fue un día bastante duro.

laundromat breakfast

Me tomé un desayuno buenísimo en The Laundromat Cafe y luego programé un poco, pero cuando dieron las 13:00… empecé a notarme muy cansado. Tenía que seguir. Con (¿ingenuo?) optimismo, me había traído un saco de dormir y un colchón para dormir en el parque… ¡pero es que estaba lloviendo! De todas formas, me obligué un poco (sin café) a darme una vuelta. Más lluvia. Traté de quedarme en casa de unos amigos, pero no podían hospedarme a esa hora. Así que me pasé todo el día dando vueltas por la ciudad, de un café a otro (al final, caminé 11km en total). Por fin, a las 20:00 mi amiga Helena me invitó a una siesta en su casa (¡¡gracias!! <3). El nuevo ambiente, el ruido y la hora que era hicieron que la siesta fuera muy corta, pero me alivió mucho. Salí otra vez para cenar, viajar… y finalmente cogí la cama a las 0:30. ¡Gracias, Sophie, por el hospedaje! 🙂

Por primera vez siento que estoy adaptado. Mi cuerpo pedía siesta, muy claramente, alrededor de las 7:00, las 13:00 y las 17:00. De modo que ha aprendido la rutina del sueño Everyman. Seguramente no podré mantener el horario durante la próxima semana, y es una pena. Pero bueno, yo voy a hacer todo lo posible por conservar mis siestas.

 

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